viernes, 12 de febrero de 2021

Guía No. 3, entrega febrero 22 de 2021

 

 

CLASES DE PALABRAS O CATEGORÍAS GRAMATICALES


Es el nombre bajo el que se agrupan todas las palabras del idioma, distribuidas por clases. Estas clases son: sustantivos o nombres, pronombres, adjetivos, adverbios, verbos, preposiciones, conjunciones y artículos.

PRONOMBRE

Por su etimología, la palabra pronombre significa "en vez del nombre", "por el nombre" o "en lugar del nombre". Con esta significación da a entender su condición de palabra sustitutiva. ¿Sustitutiva de qué? Tradicionalmente, se decía que era sustituto del sustantivo o nombre, pero hoy se habla de que es sustitutiva del sintagma nominal.

Los pronombres simplifican y flexibilizan la expresión, evitando pesadas repeticiones. Siempre tienen un antecedente, expreso o sobrentendido.

María practica varios deportes. Ella es una gran deportista.

En las dos oraciones anteriores nos referimos a la misma persona (María). En la primera decimos su nombre; mientras que en la segunda utilizamos un pronombre: ella.

Ahora podemos decir que

Pronombres son las palabras que señalan o representan a personas u objetos, o remiten a hechos ya conocidos por el hablante y el oyente.

También podríamos decir que son palabras que sustituyen o reemplazan a los nombres o sustantivos o a todo el sintagma nominal.

CLASES DE PRONOMBRES

Personales

Posesivos

Demostrativo o mostrativos

Numerales

Indefinidos

Interrogativos

Exclamativos

Relativos

 

Pronombres personales

Veamos los siguientes ejemplos:

Yo leo un libro.

Tú lees un libro.

Él o ella lee un libro.

Nosotros saltamos.

Vosotros saltáis.

Ellos saltan.

 

Los pronombres personales son la única parte de la oración que se declina en español. Esto es, tienen formas diferentes para realizar distintas funciones de complemento en la oración.

Por ejemplo, el pronombre personal yo, puede tomar las formas de mí, conmigo me, según la función que cumpla. Así puede ser sujeto (yo), puede ser complemento preposicional (mí, conmigo), o puede ser complemento directo (me) y también puede ser complemento indirecto (me).

Los pronombres personales tienen formas diferentes para realizar distintas funciones en la oración. Así, pueden funcionar como Sujeto, Complemento Directo, Complemento Indirecto o Complemento Preposicional. Para conocerlos a todos, ver el siguiente cuadro:

Sujeto

Complemento. directo

Complemento indirecto

Complemento preposicional

yo

me

me

mí, conmigo

te

te

ti, contigo

él, ella, ello, usted

lo, la

le (se)

él, ella, ello, usted (sí, consigo)

nos, nosotros

nos

nos

nos, nosotros

vos, vosotros

vos, os

vos, os

vos, vosotros

ellos, ellas, ustedes

los, las

les (se)

ellos, ellas, ustedes

 

Pronombres demostrativos: sustituyen al sustantivo y señalan la distancia respecto a quien habla.  No es por esa calle, es por esta.

Aquí, ahí, allí, este, ese, aquel, estos, esos, aquellos, esta, esa, esas, aquellas, estas, esto, eso, aquello.


Pronombres posesivos: se refieren a seres, cosas o ideas poseídas por alguien.  Esa gorra es mía.

mi, mis, tu, tus, su, sus, nuestro, nuestra, nuestros, nuestras, vuestro, vuestra, vuestros y vuestra, mío, mía, míos, mías, tuyo, tuya, tuyos, tuyas, suyo, suya, suyos, suyas, nuestro, nuestra, nuestros, nuestras, vuestro, vuestra, vuestros,  vuestras.

 

Pronombres numerales: indican cantidad u orden de forma precisa.  Se dividen en cardinales, ordinales, fraccionarios o partitivos, multiplicativos. De las diez empanadas me comí tres.

Cardinales: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, etc.

Ordinales: primer, primera, segundo, segunda, tercer, tercera, cuarto, cuarta, quinto, quinta, sexto, sexta, séptimo, séptima, octavo, octava, noveno, novena, etc.

Fraccionarios o partitivos: mitad, medio, media, tercio, tercia, cuarto, cuarta, quinto, quinta, sexto, sexta, séptimo, séptima, octavo, octava, etc.

Multiplicativos: doble, triple, cuádruple, quíntuple, séxtuple, séptuple, óctuple, nónuplo, décuplo, etc. 

 

 

Pronombres indefinidos: designan seres o cosas cuya identidad o cantidad es imprecisa.  No recuerdo a ninguno de ellos. ¡Estaba delicioso, quiero más!

Quienquiera ir a la excursión, que se anote en esta lista. Hay demasiada gente, mejor vengamos mañana.

Algún, alguno, alguna, algunos, algunas.

Todo, toda, todos, todas.

Tanto, tanta, tantos, tantas.

Poco, poca, pocos, pocas.

Demasiado, demasiada, demasiados, demasiadas.

Otro, otra, otros, otras.

Mucho, muchas, muchos, muchas.

Bastante, bastantes.

Quienquiera, quienesquiera.

Cualquier, cualesquiera.

Ningún, ninguna.

Varios, varias.

Alguien, algo, más, menos, nadie, nada, cada, cualquiera.

 

Pronombres relativos: Hacen referencia a alguien o algo que se ha mencionado antes en el discuso.  El hombre que me saludó era mi tío. El amigo del cual te hablo acaba de graduarse. El profesor a quien me dirigí es chileno.

Cual, cuales, que,  el que, la que, el cual, la cual, los cuales, las cuales, quien, quienes, cuya, cuyos, cuyas, cuanto, cuanta, cuantos, cuantas.

 

Pronombres interrogativos y exclamativos. Designan seres o cosas cuya identidad se desconoce. Siempre llevan tilde y hacen parte de oraciones interrogativas o exclamativas. ¿Quién ha venido? ¡Cuánto diera por verte!

 

 



USO DE LAS MAYÚSCULAS  

La escritura normal utiliza habitualmente las letras minúsculas, si bien, por distintos motivos, pueden escribirse enteramente con mayúsculas palabras, frases e incluso textos enteros); pero lo usual es que las mayúsculas se utilicen solo en posición inicial de palabra, y su aparición está condicionada por distintos factores.

Cuestiones formales generales

El empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación: ÁFRICA, África. Únicamente las siglas, que se escriben enteramente en mayúsculas, no llevan nunca tilde: CIA (del ingl. Central Intelligence Agency), y no CÍA.

 

Cuando los dígrafos ch, gu, ll y qu se emplean en mayúscula al inicio de una palabra escrita con minúsculas, solo adopta forma de mayúscula el primero de sus componentes: Chillida, Guinea, Llerena, Quevedo; pero si los dígrafos forman parte de una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben ir en mayúscula sus dos componentes: CHILLIDA, GUINEA, LLERENA, QUEVEDO. Cuando los dígrafos forman parte de una sigla, se escribe en mayúscula solo el primero de sus componentes: PCCh (Partido Comunista de China).


La forma mayúscula de las letras i y j carece del punto que llevan en su grafía minúscula: Inés, Javier.

 

Uso de mayúsculas en palabras o frases enteras

Se escriben enteramente en mayúscula las siglas y algunos acrónimos: ISBN, OTI, ONG. Se escriben en minúscula, en cambio, los acrónimos que el uso ha convertido en sustantivos comunes: láser, radar, uvi. Cuando los acrónimos son nombres propios y tienen más de cuatro letras, solo se escribe en mayúscula la inicial: Unicef, Unesco.

 

Se utiliza la escritura en mayúsculas con el fin de destacar determinadas frases o palabras dentro de un escrito. Así, suelen escribirse enteramente en mayúsculas:

- Las palabras o frases que aparecen en las cubiertas y portadas de los libros impresos, así como los títulos de cada una de sus divisiones internas (partes, capítulos, escenas, etc.). 

- Las cabeceras de diarios y revistas: EL UNIVERSAL, LA NACIÓN, TIEMPO. 

- Las inscripciones en lápidas y monumentos.

- En textos jurídicos y administrativos —decretos, sentencias, bandos, edictos, certificados o instancias—el verbo o verbos que presentan el objetivo fundamental del documento: CERTIFICA, EXPONE, SOLICITA.

 - En textos de carácter informativo, las frases que expresan el contenido fundamental del escrito: Por orden expresa de la dirección, se comunica a todos los empleados que, a partir de ahora, ESTÁ PROHIBIDO FUMAR DENTRO DE LAS DEPENDENCIAS DE LA EMPRESA.

- Los textos de los carteles de aviso, para asegurar su visibilidad: SE RUEGA NO FUMAR; PROHIBIDO EL PASO.

 

Uso de mayúscula inicial exigido por la puntuación. De acuerdo con la posición que la palabra ocupe en el escrito, la puntuación exige su escritura con mayúscula inicial en los casos siguientes:

Si se trata de la primera palabra de un escrito o va después de punto: Hoy no iré. Mañana puede que sí.

 

Si sigue a los puntos suspensivos, cuando estos cierran un enunciado: Compramos mariscos, solomillos, vino... La cena resultó un éxito. Pero si los puntos suspensivos no cierran el enunciado, sino que este continúa tras ellos, la palabra que los sigue se escribe con inicial minúscula: Estoy pensando que... aceptaré; en esta ocasión debo arriesgarme.

 

Después de los dos puntos, debe comenzarse el texto con inicial mayúscula en los casos:

- Tras los dos puntos que siguen a la fórmula de encabezamiento o saludo de una carta: Muy señor mío: / Le agradeceré...

- Tras los dos puntos que siguen al verbo fundamental de un documento jurídico-administrativo: CERTIFICA: / Que D. José Álvarez García ha seguido el Curso de Técnicas Audiovisuales...

- Tras los dos puntos que anuncian la reproducción de una cita o palabras textuales: Pedro dijo: «No volveré hasta las nueve».

 

En frases interrogativas y exclamativas existen dos posibilidades:

- Si la pregunta o la exclamación constituyen la totalidad del enunciado, y sus signos de cierre equivalen a un punto, la primera palabra de la pregunta o la exclamación se escribe con inicial mayúscula, así como la palabra que inicia la oración siguiente:

¿En qué año nació tu abuelo? Si no me equivoco, tenía la misma edad que el mío.

¡Qué miedo pasamos ayer! Se nos hizo de noche mientras bajábamos de la montaña.

- Si la pregunta o la exclamación constituyen solo una parte del enunciado, pueden darse dos casos:

La pregunta o la exclamación inician el enunciado. En este caso, la primera palabra que sigue a los signos de apertura (¿¡) se escribe con mayúscula y la que sigue a los signos de cierre (?!) se escribe con minúscula: ¿Qué sorpresas me deparará este día?, me pregunto ante el espejo cada mañana. Esto ocurre también cuando se suceden varias preguntas o exclamaciones breves que pueden ser consideradas un único enunciado y separarse con signos de coma o de punto y coma: ¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿dónde naciste?

La pregunta o la exclamación no están colocadas al comienzo del enunciado, sino que siguen a otra palabra o palabras que también forman parte de este. En ese caso, la primera palabra de la pregunta o de la exclamación (la que sigue a los signos de apertura) se escribe con minúscula:

Natalia, ¿puedes ayudarme?

Pero ¡qué alegría tan grande verte por aquí!

 

Antes era costumbre, en los poemas, emplear la mayúscula al principio de cada verso, razón por la cual las letras de esta forma tomaron el nombre de «versales» (mayúsculas de imprenta). En la poesía moderna, esta costumbre está en desuso.

 

 

Uso de mayúscula inicial independientemente de la puntuación. Se escriben con inicial mayúscula las palabras siguientes:

Los nombres propios de persona, animal y cosa singularizada: Beatriz, Platero, Tizona (espada del Cid).

 

Los nombres de divinidades: Dios, Jehová, Alá, Afrodita, Júpiter, Amón.

 

Los apellidos: Jiménez, García, Mendoza.

 

Los sobrenombres, apodos y seudónimos: Manuel Benítez, el Cordobés; José Nemesio, alias el Chino; Alfonso X el Sabio; el Libertador; el Greco; el Pobrecito Hablador (seudónimo del escritor Mariano José de Larra).

 

Los nombres comunes que, por antonomasia, se utilizan para designar a una persona en lugar del nombre propio: el Mantuano (por Virgilio), el Sabio (por Salomón), el Magnánimo (por el rey Alfonso V), así como los que se refieren, también por antonomasia, a Dios, a Jesucristo o a la Virgen: el Creador, el Todopoderoso, el Mesías, el Salvador, la Purísima, la Inmaculada.

 

Los nombres abstractos personificados, utilizados alegóricamente: la Muerte, la Esperanza, el Mal.

 

Los nombres propios geográficos (continentes, países, ciudades, comarcas, mares, ríos, etc.): América, África, Italia, Canadá, Toledo, Lima, las Alpujarras, la Rioja (comarca), la Mancha (comarca), el Adriático, el Mediterráneo, el Orinoco, el Ebro, los Andes, el Himalaya.

 

Las designaciones que, por antonomasia, tienen algunos topónimos y que se usan como alternativa estilística a su nombre oficial: el Nuevo Mundo (por América), la Ciudad Eterna (por Roma).

Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de determinadas zonas geográficas, que generalmente abarcan distintos países, pero que se conciben como áreas geopolíticas con características comunes: Occidente, Oriente Medio, Cono Sur, Hispanoamérica, el Magreb.

 

Los nombres de vías y espacios urbanos: calle (de) Alcalá, calle Mayor, plaza de España, avenida de la Ilustración, paseo de Recoletos, Oxford Street, Quinta Avenida, Central Park, como es usual en esa lengua.

 



Los nombres de galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y satélites: la Vía Láctea, la Osa Mayor, la Estrella Polar, Venus, Ganimedes. Las palabras Sol y Luna solo suelen escribirse con mayúscula inicial en textos científicos de temática astronómica, en los que designan los respectivos astros: «Entre la esfera de fuego y la de las estrellas fijas están situadas las esferas de los distintos planetas, empezando por la esfera de la Luna y, a continuación, las esferas de Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno»; pero, excepto en este tipo de textos, se escriben normalmente con minúscula: El sol lucía esplendoroso esa mañana; Entra mucho sol por la ventana; Negros nubarrones ocultaron la luna por completo; Me pongo muy nervioso cuando hay luna llena. La palabra tierra se escribe con mayúscula cuando designa el planeta: «Dios le hizo ver las estrellas jamás vistas desde la Tierra» pero con minúscula en el resto de sus acepciones: El avión tomó tierra.

 

Los nombres de los signos del Zodiaco: Aries, Géminis, Sagitario.

 

Los nombres de los cuatro puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste) y de los puntos del horizonte (Noroeste, Sudeste, etc.), cuando nos referimos a ellos en su significado primario, como tales puntos, o cuando forman parte de un nombre propio: La brújula señala el Norte; La nave puso rumbo al Noroeste; Corea del Norte; la Cruz del Sur. También se escriben con mayúsculas los casos de Polo Norte y Polo Sur.

 

Los sustantivos y adjetivos que componen el nombre de entidades, organismos, departamentos o divisiones administrativas, edificios, monumentos, establecimientos públicos, partidos políticos, etc.: el Ministerio de Hacienda, la Casa Rosada, la Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas Artes, la Real Academia de la Historia, el Instituto Caro y Cuervo, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Facultad de Medicina, el Departamento de Recursos Humanos, el Área de Gestión Administrativa, la Torre de Pisa, el Teatro Real, el Café de los Artistas, el Partido Demócrata.

Los nombres de los libros sagrados y sus designaciones antonomásticas: la Biblia, el Corán, el Avesta, el Talmud, la(s) Sagrada(s) Escritura(s). También los nombres de los libros de la Biblia: Génesis, Levítico, Libro de los Reyes, Hechos de los Apóstoles.

 

Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de publicaciones periódicas o de colecciones: La Vanguardia, Nueva Revista de Filología Hispánica, Biblioteca de Autores Españoles.

 

La primera palabra del título de cualquier obra de creación (libros, películas, cuadros, esculturas, piezas musicales, programas de radio o televisión, etc.); el resto de las palabras que lo componen, salvo que se trate de nombres propios, deben escribirse con minúscula: Últimas tardes con Teresa, La vida es sueño, La lección de anatomía, El galo moribundo, Las cuatro estaciones, Las mañanas de la radio, Informe semanal. En el caso de los títulos abreviados con que se conocen comúnmente determinados textos literarios, el artículo que los acompaña debe escribirse con minúscula: el Quijote, el Lazarillo, la Celestina.

 

Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de documentos oficiales, como leyes o decretos, cuando se cita el nombre oficial completo: Real Decreto 125/1983 (pero el citado real decreto), Ley para la Ordenación General del Sistema Educativo (pero la ley de educación, la ley sálica, etc.).

 

Los nombres de festividades religiosas o civiles: Epifanía, Pentecostés, Navidad, Corpus, Día de la Constitución, Año Nuevo, Feria de Abril.

 

Las advocaciones de la Virgen: la Virgen de Guadalupe, la Virgen del Rocío. También las celebraciones o festividades a ellas dedicadas: el Rocío, el Pilar.

 

Los nombres de órdenes religiosas: el Carmelo, el Temple, la Merced. También se escribe con mayúscula la palabra Orden cuando acompaña al nombre propio: la Orden del Temple.

 

Los nombres de marcas comerciales: Me gusta tanto el Cinzano como el Martini; Me he comprado un Seat.

 

Las palabras que forman parte de la denominación oficial de premios, distinciones, certámenes y grandes acontecimientos culturales o deportivos: el Premio Cervantes, los Goya, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Bienal de Venecia, la Feria del Libro, los Juegos Olímpicos. Por lo que respecta a los premios, cuando nos referimos al objeto material que los representa o a la persona que los ha recibido, se utiliza la minúscula: Esa actriz ya tiene dos goyas; Ha colocado el óscar encima del televisor; Esta noche entrevistan al nobel de literatura de este año.

 

Los sustantivos y adjetivos que forman el nombre de disciplinas científicas, cuando nos referimos a ellas como materias de estudio, y especialmente en contextos académicos (nombres de asignaturas, cátedras, facultades, etc.) o curriculares: Soy licenciado en Biología; Me he matriculado en Arquitectura; El profesor de Cálculo Numérico es extraordinario. Fuera de los contextos antes señalados, se utiliza la minúscula: La medicina ha experimentado grandes avances en los últimos años; La psicología de los niños es muy complicada.

 

La primera palabra del nombre latino de las especies vegetales y animales: Pimpinella anisum, Panthera leo (los nombres científicos latinos deben escribirse, además, en cursiva). Se escriben también con mayúscula los nombres de los grupos taxonómicos zoológicos y botánicos superiores al género, cuando se usan en aposición: orden Roedores, familia Leguminosas; pero estos mismos términos se escriben con minúscula cuando se usan como adjetivos o como nombres comunes: El castor es un mamífero roedor; Hemos tenido una buena cosecha de leguminosas.

 

Los nombres de edades y épocas históricas, cómputos cronológicos, acontecimientos históricos y movimientos religiosos, políticos o culturales: la Edad de los Metales, la Antigüedad, la Edad Media, la Hégira, el Cisma de Occidente, la Contrarreforma, la Primera Guerra Mundial, la Revolución de los Claveles, el Renacimiento. Igualmente se escriben con mayúscula los sustantivos que dan nombre a eras y períodos geológicos: Cuaternario, Mioceno, Pleistoceno, Jurásico. El adjetivo especificador que acompaña, en estos casos, a los sustantivos Revolución e Imperio se escribe con minúscula: la Revolución francesa, el Imperio romano.

 

Determinados nombres comunes cuando, por antonomasia, designan una sola de las realidades de su misma clase: el Diluvio (referido al diluvio bíblico), la Reconquista (referida a la de los territorios ocupados por los musulmanes, llevada a cabo por los reinos cristianos peninsulares durante la Edad Media), el Muro (referido al que separaba en Berlín los sectores oriental y occidental).

 

Determinados nombres, cuando designan entidades o colectividades institucionales: la Universidad, el Estado, el Ejército, el Reino, la Marina, la Judicatura, el Gobierno. En muchos casos, esta mayúscula tiene una función diacrítica o diferenciadora, ya que permite distinguir entre acepciones distintas de una misma palabra: Iglesia (‘institución’) / iglesia (‘edificio’), Ejército (‘institución’) / ejército (‘conjunto de soldados’), Gobierno (‘conjunto de los ministros de un Estado’) / gobierno (‘acción de gobernar’). La mayúscula diacrítica afecta tanto al singular como al plural: «Europa es importante para los Gobiernos, pero sobre todo para los ciudadanos»

 

Los nombres de conceptos religiosos como el Paraíso, el Infierno, el Purgatorio, etc., siempre que se usen en su sentido religioso originario, y no en usos derivados o metafóricos, pues, en ese caso, se escriben con minúscula: Aquella isla era un paraíso; La noche pasada fue un infierno.

 

En textos religiosos, suelen escribirse con mayúscula, en señal de respeto, los pronombres personales Tú, Ti, Sí, Vos, Él, Ella, referidos a Dios o a la Virgen.

 

Los títulos, cargos y nombres de dignidad, como rey, papa, duque, presidente, ministro, etc., que normalmente se escriben con minúscula pueden aparecer en determinados casos escritos con mayúscula. Así, es frecuente, aunque no obligatorio, que estas palabras se escriban con mayúscula cuando se emplean referidas a una persona concreta, sin mención expresa de su nombre propio: El Rey inaugurará la nueva biblioteca; El Papa visitará la India en su próximo viaje.

 

En textos de carácter publicitario, propagandístico o similar, es frecuente la aparición de mayúsculas no justificadas desde el punto de vista ortográfico, así como el fenómeno inverso, esto es, la aparición de minúsculas donde las normas prescriben la mayúscula. Estos usos expresivos o estilísticos, cuya finalidad es llamar la atención del receptor para asegurar así la eficacia del mensaje, no deben extenderse, en ningún caso, a otro tipo de escritos.

 

También es habitual que en textos pertenecientes a ámbitos particulares se escriban con mayúscula las palabras que designan conceptos de especial relevancia dentro de esos ámbitos. Así, por ejemplo, es normal ver escritos con mayúscula, en textos religiosos, palabras como Sacramento, Bautismo, Misa; o, en textos militares, las palabras Bandera o Patria. Estas mayúsculas, que no deben extenderse a la lengua general, obedecen únicamente a razones expresivas o de respeto.

 

 

ACTIVIDAD

1. Para cada clase de pronombres elabore tres oraciones con ejemplos de ellos.  Subráyelos.

2. Escoja diez reglas, que eran desconocidas para usted, del uso de las mayúsculas y elabore una oración dando ejemplo de ellas.