Actividad No. 15, del 9 al 20 de noviembre de 2020
LA TILDE DIACRÍTICA
Los monosílabos no llevan tilde. A efectos
ortográficos, se consideran monosílabas las palabras cuya única sílaba es un
diptongo o triptongo, aunque la pronunciación parezca indicar hiato. Así ocurre
en fie, hui, riais, guion... No
obstante, se admite poner tilde a estas palabras si quien las pronuncia hace
hiato y las considera bisílabas: fié,
huí, riáis, guión... Constituyen excepción
a esta regla general los monosílabos que tienen tilde diacrítica: el/él, mi/mí... (Por cierto, ti nunca lleva tilde).
Por la tilde diacrítica se distinguen las palabras que se detallan a continuación.
Tilde diacrítica en monosílabos
Se distinguen por la tilde diacrítica las siguientes parejas de palabras monosílabas.
el: articulo masculino. Por ejemplo: El conductor paró
de un frenazo el autobús.
él: pronombre personal.
Por ejemplo: Me lo dijo él.
b) tu / tú
tu: posesivo. Por ejemplo: ¿Dónde has puesto tu abrigo?
tú: pronombre personal. Por ejemplo: Tú siempre dices
la verdad.
|
Mi nevera está muy llena, pero no
todo es para mí. |
c) mi / mí
mi: posesivo. Por ejemplo: Te invito a cenar en mi
casa.
—: sustantivo, con el significado de 'nota musical'.
Por ejemplo: El mi ha sonado desafinado.
mí: pronombre personal. Por ejemplo: ¿Tienes algo para mí?
d) te / té
te: pronombre personal. Por ejemplo: Te he comprado un
par de zapatos.
té: sustantivo, con el significado de 'bebida', 'planta' u 'hoja'. Por ejemplo: Tomé una taza de té. Se bebió dos tés.
Te: pronombre
Taza de tée) mas / más
mas: conjunción adversativa equivalente a pero. Por
ejemplo: Quiso convencerlo, mas no fue posible.
más: adverbio de cantidad, adjetivo o pronombre. Ejemplos: Habla más alto. No puedo más. Dos más dos son cuatro.
f) si / sí
si: conjunción. Ejemplos: Si llueve, no saldremos,
Todavía no sé si iré.
¡Cómo no voy a
conocerlo, si lo veo todos los días!
—: sustantivo, con el significado de 'nota musical'.
Por ejemplo: Una composición en si bemol.
sí: adverbio de afirmación. Por ejemplo: Esta vez sí la
habían invitado.
—: pronombre personal. Por ejemplo: Solo habla de sí mismo.
g) de / dé
de: preposición. Por ejemplo: Un vestido de seda.
dé: forma del verbo dar. Ejemplos:
Espero que lo
recaudado dé para hacerle un buen regalo.
Dé usted las gracias
a su hermana.
h) se / sé
se: pronombre personal. Por ejemplo: Se comió todo el
pastel.
sé: forma del verbo saber o del verbo ser. Ejemplos:
Yo no sé nada.
Sé benevolente con ellos, por favor.
Sé siempre sincero.
Se supo quién fue el culpable.
La conjunción o se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, y con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos: Terminaré dentro de 3 o 4 días.
Tilde diacrítica en los interrogativos y exclamativos
Cuando reside en ellas el sentido interrogativo o exclamativo, las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién son tónicas y llevan tilde. Así sucede frecuentemente en oraciones interrogativas y exclamativas.
Ejemplos: ¿Qué quieres? ¿Cuál es el motivo? ¿Quiénes son estos señores? ¿Cuándo llega el avión? ¡Qué buena idea has tenido! ¡Cuántos problemas por resolver! ¡Cómo llovía ayer!
También se escriben con tilde cuando introducen oraciones interrogativas o exclamativas indirectas. Ejemplos:
Cuando llegó, le
preguntaron qué estaba naciendo allí.
Le explicó cuáles
eran esos inconvenientes que habían surgido.
¿Que no sabes dónde
desemboca este río?
Comentó cuánto mejor
sería resolver el problema cuanto antes.
Todos somos
conscientes de qué duras circunstancias ha tenido que superar.
Otros casos de tilde diacrítica
aun / aún
La palabra aún lleva
la tilde cuando se utiliza con el significado de "todavía". Ejemplos:
Aún es joven. (‘todavía es joven’)
No ha llegado aún. (‘todavía no ha llegado’)
En cambio, cuando
equivale a hasta, también, incluso (o siquiera, con negación), se
escribirá sin tilde. Ejemplos:
Aun los sordos habrán
de oírme. Todos los socios, aun los más conservadores, votaron a favor. Ni aun
él lo sabía.
Cuando aun forma
parte de la locución conjuntiva aun cuando, se escribe sin tilde. Por
ejemplo:
Aun cuando lo pidiera, no le harían caso.
PLATERO Y YO (Juan Ramón Jiménez, escritor español, Premio Nobel de Literatura)
CXXXI - MADRIGAL
Mírala, Platero. Ha dado, como el caballito del
circo por la pista, tres vueltas en redondo por el jardín, blanca como la leve
ola única de un dulce mar de luz, y ha vuelto a pasar la tapia. Me la figuro en
el rosal silvestre que hay del otro lado y casi la veo a través de la cal. Mírala.
Ya está aquí otra vez. En realidad, son dos mariposas: una blanca, ella; otra
negra, su sombra. Hay, Platero, bellezas culminantes que en vano pretenden
otras ocultar. Como en el rostro tuyo los ojos son el primer encanto, la
estrella es el de la noche y la rosa y la mariposa lo son del jardín matinal.
Platero, ¡mira qué bien vuela! ¡Qué regocijo debe ser para ella el volar así!
Será como es para mí, poeta verdadero, el deleite del verso, Toda se interna en
su vuelo, de ella misma a su alma, y se creyera que nada más le importa en el
mundo, digo, en el jardín. Cállate, Platero... Mírala. ¡Qué delicia verla volar
así, pura y sin ripio!
CXXXII - LA MUERTE
Encontré a Platero echado en su cama de paja,
blandos los ojos y tristes. Fui a él, lo acaricié hablándole, y quise que se
levantara... El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano
arrodillada... No podía... Entonces le tendí su mano en el suelo, lo acaricié
de nuevo con ternura, y mandé venir a su médico. El viejo Darbón, así que lo
hubo visto, sumió la enorme boca desdentada hasta la nuca y meció sobre el
pecho la cabeza congestionada, igual que un péndulo.
—Nada bueno, ¿eh?
No sé qué contestó... Que el infeliz se iba...
Nada... Que un dolor... Que no sé qué raíz mala... La tierra, entre la hierba...
A mediodía, Platero estaba muerto. La barriguilla de
algodón se le había hinchado como el mundo, y sus patas, rígidas y
descoloridas, se elevaban al cielo. Parecía su pelo rizoso ese pelo de estopa
apolillada de las muñecas viejas, que se cae, al pasarle la mano, en una
polvorienta tristeza...
Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez
que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de
tres colores...
CXXXIII - NOSTALGIA
Platero, tú nos ves, ¿verdad? ¿Verdad que ves cómo
se ríe en paz, clara y fría, el agua de la noria del huerto; cuál vuelan, en la
luz última, las afanosas abejas en torno del romero verde y malva, rosa y oro
por el sol que aún enciende la colina? Platero, tú nos ves, ¿verdad?
¿Verdad que ves pasar por la cuesta roja de la
Fuente vieja los borriquillos de las lavanderas, cansados, cojos, tristes en la
inmensa pureza que une tierra y cielo en un solo cristal de esplendor? Platero,
tú nos ves, ¿verdad?
¿Verdad que ves a los niños corriendo arrebatados
entre las jaras, que tienen posadas en sus ramas sus propias flores, liviano
enjambre de vagas mariposas blancas, goteadas de carmín? Platero, tú nos
ves, ¿verdad?
Platero, ¿verdad que tú nos ves? Sí, tú me ves.
Y yo creo oír, sí, sí, yo oigo en el Poniente despejado, endulzando todo el
valle de las viñas, tu tierno rebuzno lastimero...
CXXXIV - EL BORRIQUETE
Puse en el borriquete de madera la silla, el bocado
y el ronzal del pobre Platero, y lo llevé todo al granero grande, al rincón en
donde están las cunas olvidadas de los niños. El granero es ancho, silencioso,
soleado. Desde él se ve todo el campo moguereño: el molino de viento, rojo, a
la izquierda; enfrente, embozado en pinos, Montemayor, con su ermita blanca;
tras de la iglesia, el recóndito huerto de la Piña; en el poniente, el mar,
alto y brillante en las mareas del estío. Por las vacaciones, los niños se van
a jugar al granero. Hacen coches, con interminables tiros de sillas caídas;
hacen teatros, con periódicos pintados de almagra; iglesias, colegios... A
veces se suben en el borriquete sin alma, y con un jaleo inquieto y raudo de
pies y manos, trotan por el prado de sus sueños:
—¡Arre, Platero! ¡Arre, Platero!
CXXXV - MELANCOLÍA
Esta tarde he ido con los niños a visitar la
sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo
y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios
amarillos. Cantaban los chamarices allá arriba, en la cúpula verde, toda pintada
de cenit azul, y su trino menudo, florido y reidor, se iba en el aire de oro de
la tarde tibia, como un claro sueño de amor nuevo. Los niños, así que iban
llegando, dejaban de gritar. Quietos y serios, sus ojos brillantes en mis ojos
me llenaban de preguntas ansiosas. —¡Platero, amigo! —le dije yo a la tierra—;
si, como pienso, estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo
peludo a los ángeles adolescentes, ¿me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime:
¿te acuerdas aún de mí?, y, cual contestando a mi pregunta, una leve mariposa
blanca, que antes no había visto, revolaba insistentemente, igual que un alma,
de lirio en lirio...
CXXXVI - A PLATERO - EN EL CIELO DE MOGUER
Dulce Platero trotón, burrillo mío, que llevaste mi
alma tantas veces —¡sólo mi alma! — por aquellos hondos caminos de nopales, de
malvas y de madreselvas; a ti este libro que habla de ti ahora que puedes
entenderlo.
Va a tu alma, que ya pace en el Paraíso, por el alma
de nuestros paisajes moguereños, que también habrá subido al cielo con la tuya;
lleva montada en su lomo de papel a mi alma, que, caminando entre zarzas en
flor a su ascensión, se hace más buena, más pacífica, más pura cada día.
Sí. Yo sé que, a la caída de la tarde, cuando, entre las oropéndolas y los azahares, llego lento y pensativo, por el naranjal solitario, al pino que arrulla tu muerte, tú, Platero, feliz en tu prado de rosas eternas, me verás detenerme ante los lirios amarillos que ha brotado tu descompuesto corazón.
CXXXVII - PLATERO DE CARTÓN
Platero, cuando, hace un año, salió por el mun
Acordándome de ti, Platero, he ido tomándole cariño
a este borrillo de juguete. Todo el que entra en mi escritorio le dice
sonriendo: “Platero”. Si alguno no lo sabe y me pregunta qué es, le digo yo:
“Es Platero...”
Y de tal manera me ha acostumbrado el nombre al
sentimiento, que ahora yo mismo, aunque esté solo, creo que eres tú y lo mimo
con mis ojos. ¿Tú? ¡Qué vil es la memoria del corazón humano! Este Platero de
cartón me parece hoy más Platero que tú mismo, Platero...
Madrid. 1915.
CXXXVIII - A PLATERO EN SU TIERRA
Un momento, Platero, vengo a estar con tu muerte. No
he vivido. Nada ha pasado. Estás vivo y yo contigo... Vengo solo. Ya los niños
y las niñas son hombres y mujeres. La ruina acabó su obra sobre nosotros
tres—ya tú sabes—, y sobre su desierto estamos en pie, dueños de la mejor
riqueza: la de nuestro corazón.
¡Mi corazón! Ojalá el corazón les bastara a ellos
dos como a mí me basta. Ojalá pensaran del mismo modo que yo pienso. Pero, no;
mejor será que no piensen... Así no tendrán en su memoria la tristeza de mis maldades,
de mis cinismos, de mis impertinencias.
¡Con qué alegría, qué bien te digo a ti estas cosas
que nadie más que tú ha de saber!... Ordenaré mis actos para que el presente
sea toda la vida y les parezca el recuerdo; para que el sereno porvenir les deje
el pasado del tamaño de una violeta y de su color, tranquilo en la sombra, y de
su olor suave.
Tú, Platero, estás solo en el pasado. Pero ¿qué más
te da el pasado a ti, que vives en lo eterno, que, como yo aquí, tienes en tu
mano, grana como el corazón de Dios perenne, el sol de cada aurora?
Moguer, 1916
ACTIVIDAD
1. Elabore diez
oraciones donde aparezca una palabra con o sin tilde diacrítica de las vistas
en esta guía. Subráyela.
2. Con sus palabras
escriba cinco ideas importantes de lo leído en estos capítulos de “Platero y yo”.
¡Felices vacaciones!



